Hay un tipo de atasco especialmente traicionero: el que vuelve una y otra vez sin que encuentres la causa. Desatascas, va bien unos días o unas semanas, y otra vez lo mismo.
Cuando ocurre esto, sobre todo en una casa con jardín o cerca de arbolado, hay un sospechoso que casi nadie tiene en el radar: las raíces.
Las raíces en tuberías son una de las causas más frecuentes de atascos crónicos y, si no se tratan bien, acaban rompiendo la tubería. La buena noticia es que hoy se detectan y se eliminan sin picar el suelo. Te contamos cómo.
Por qué aparecen raíces en tuberías (y cómo entran)
Las raíces de árboles y arbustos crecen buscando agua y nutrientes, y dentro de una tubería de saneamiento tienen las dos cosas a mansalva.
Les basta una fisura mínima o una junta mal sellada para colarse: no necesitan un agujero, entran por grietas que ni se ven. Y las tuberías antiguas, sobre todo las de arcilla o fibrocemento, o las de PVC mal unidas, terminan agrietándose con el asentamiento natural del terreno.
Una vez dentro, la raíz no para de crecer: forma una madeja cada vez más tupida que reduce el paso, retiene todo lo que baja por la tubería y provoca atascos cada vez más seguidos.
Aquí Barcelona pone lo suyo. El árbol más común de la ciudad, con más de 46.000 ejemplares, es el plátano de sombra, ese que tanta sombra da en el Eixample y que es famoso justo por unas raíces potentes capaces de levantar las aceras.
Si a eso le sumas los jardines y chalets de zonas como el Vallès o Sant Cugat, tienes el escenario perfecto para las raíces en tuberías. Un detalle que sorprende: en muchas viviendas con jardín las raíces no entran por el tubo, sino por la junta o la tapa de la arqueta.
Y otra cosa importante: aunque quites el árbol, el problema no se va solo, porque las raíces siguen vivas durante años alimentándose del agua del propio saneamiento.
Y si se deja pasar, esa madeja no solo multiplica los atascos: al engrosar puede llegar a fisurar o incluso reventar la tubería desde dentro, y entonces sí que toca abrir. Por eso interesa cazarlas cuanto antes.
Señales de que hay raíces en el alcantarillado
¿Cómo saber si es tu caso? La pista número uno son los atascos que se repiten sin explicación, sobre todo si no has tirado nada raro por el desagüe.
A eso se suelen añadir un vaciado cada vez más lento en varios puntos de la casa, borboteos al vaciar el fregadero o la lavadora y, a veces, malos olores.
Un dato que ayuda: las raíces en el alcantarillado crecen más en primavera y otoño, así que si notas que el problema empeora por temporadas, encaja. Ninguna de estas señales confirma nada por sí sola, pero todas juntas apuntan claramente a que algo está invadiendo la tubería.
La cámara: la única forma de salir de dudas
Con las raíces no se puede ir a ciegas. La única manera de confirmarlas y, sobre todo, de saber exactamente dónde están, es una inspección con cámara.
Se introduce una cámara por la tubería, a través de una arqueta o un registro, y se graba el interior en vídeo identificando las juntas, las grietas y las masas de raíces, y marcando en qué metro exacto se encuentran.
Así se pasa de «creo que son raíces» a «están aquí, a tantos metros y a tanta profundidad», sin levantar una sola baldosa. Te lo explicamos con más detalle en nuestro artículo sobre la inspección de tuberías con cámara, y es justo el paso previo que evita picar el suelo por intuición.
Además, con el vídeo y el informe en la mano tienes un diagnóstico claro para decidir la mejor solución y, si hace falta, justificar el gasto ante la comunidad o el seguro.
Cómo eliminar raíces de tuberías sin obras
Una vez localizadas, eliminar raíces de tuberías no exige abrir zanja. El método estrella es el robot fresador: un equipo que se introduce por la arqueta o el pozo y, desde dentro, corta y tritura las raíces con una fresa rotativa, devolviendo a la tubería toda su sección. Es más rápido, más limpio y casi siempre más barato que romper el pavimento para sustituir el tramo.
Ahora bien, cortar las raíces resuelve el atasco de hoy, pero si la tubería conserva la grieta por la que entraron, con el tiempo volverán.
Por eso, cuando el caso lo pide, la solución definitiva es rehabilitar la tubería con una manga continua (lo que se llama encamisado): se instala una especie de tubo nuevo por dentro del viejo, sin juntas ni grietas, y así las raíces se quedan sin puerta de entrada.
En una vivienda es habitual combinarlo todo (inspección, fresado y encamisado) en una sola intervención y cerrar el tema para años. De los remedios caseros tipo sulfato de cobre, mejor no fiarse: como mucho frenan un poco el crecimiento, pero ni eliminan la madeja ni arreglan la grieta.
Cómo evitar que las raíces vuelvan
Si tienes arbolado cerca del saneamiento, unas cuantas precauciones ayudan mucho. La principal es no plantar especies de raíz agresiva (chopos, sauces, ficus grandes o los propios plátanos) a menos de cinco o diez metros del trazado de las tuberías.
Merece la pena también sellar bien las arquetas, que es por donde más entran, y evitar tirar grasas y restos orgánicos que actúan como abono.
Y en casas con jardín y árboles cerca, una inspección con cámara cada tres o cinco años, aunque no haya síntomas, permite cazar el problema cuando todavía es pequeño y barato de resolver.
En Desatascos Calixto localizamos y eliminamos raíces en tuberías en Barcelona y alrededores sin obras, con inspección de cámara y equipo específico, y te decimos con sinceridad cuándo basta con fresar y cuándo conviene rehabilitar el tramo.
Si tienes atascos que no paran de volver, llámanos y salimos de dudas.