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Qué es una arqueta, dónde está y cómo mantenerla

Hay una cajita con tapa, normalmente en el patio, el garaje o el jardín, por la que nadie se preocupa… hasta el día en que hay un atasco o empieza a oler mal.

Esa cajita es una arqueta, y es una de las piezas más importantes (y más ignoradas) de la red de saneamiento de tu casa o tu comunidad.

Saber qué es una arqueta, cuántos tipos hay, dónde se esconden y cómo se mantienen te puede ahorrar más de un disgusto y bastante dinero. Vamos a verlo sin tecnicismos innecesarios.

Qué es una arqueta y para qué sirve

Dicho de forma sencilla, una arqueta es una cámara registrable integrada en la red de saneamiento: una especie de caja enterrada con una tapa que se puede abrir. Su función es dar acceso a las tuberías que van bajo tierra para poder inspeccionarlas, limpiarlas y desatascarlas sin tener que romper el suelo.

Piensa en ellas como los «puntos de control» de la instalación. Cada vez que las tuberías cambian de dirección, se unen varias o hay un tramo largo, conviene colocar una arqueta para poder llegar hasta ahí el día de mañana.

Entender qué es una arqueta y para qué sirve es justo lo que marca la diferencia entre resolver un atasco en media hora o acabar picando el suelo a ciegas.

Qué tipos de arquetas puedes tener en casa

No todas las arquetas son iguales; cada una cumple un papel. La más habitual es la arqueta a pie de bajante, que se coloca justo donde la tubería vertical del edificio (la bajante) se encuentra con la red horizontal, y recoge tanto las aguas residuales como las de lluvia. Están también las arquetas de paso, que enlazan tramos de tubería horizontal o los cruces para evitar codos cerrados y facilitar la limpieza.

La arqueta sifónica es la encargada de que no suban los malos olores desde el alcantarillado: guarda una lámina de agua que hace de tapón, dejando pasar el líquido pero no el aire, y suele ser la última antes de conectar con la red municipal.

Precisamente esa arqueta general, la que hay antes de la acometida, marca en muchos casos la frontera entre lo que es responsabilidad de la vivienda o la comunidad y lo que ya corresponde a la red pública, un detalle que conviene tener claro cuando hay que decidir quién asume una reparación.

En patios, rampas y garajes encontrarás arquetas sumidero, con tapa de rejilla, que recogen el agua de lluvia y retienen hojas y piedras. Y en las cocinas de bares y restaurantes es obligatoria la arqueta separadora de grasas, que atrapa aceites y grasas antes de que lleguen a la red.

En cuanto a materiales, las de toda la vida son de obra u hormigón, aunque cada vez se ven más prefabricadas de PVC o polipropileno.

Dónde están las arquetas (y por qué a veces no aparecen)

Ahora que tienes claro qué es una arqueta, toca encontrarla, y aquí viene el problema clásico. Las arquetas suelen estar en zonas exteriores o de paso: el patio, el jardín, la entrada del garaje, la acera de un chalet o el sótano, a pie de las bajantes.

La tapa queda a ras de suelo, unas veces metálica y otras de hormigón, y no siempre es fácil de ver.

Con los años, muchas arquetas «desaparecen». Una reforma del patio, un cambio de pavimento, una tarima nueva o simplemente echar tierra al jardín para nivelarlo, y la tapa acaba enterrada.

En los edificios antiguos de Barcelona, donde el saneamiento ha tenido varias capas de arreglos, es de lo más común que nadie recuerde dónde está la arqueta. ¿Cómo se nota?

Por atascos que vuelven una y otra vez sin causa aparente, malos olores intermitentes en el patio o el garaje, humedades que van y vienen, o borboteos en los sanitarios después de una lluvia fuerte.

Cuando pasa esto, lo peor que puedes hacer es picar «donde suena hueco». Hoy una arqueta oculta se localiza sin destrozar el suelo: se introduce una cámara por la tubería con una sonda emisora y, desde la superficie, se detecta la señal y se marca el punto exacto.

Es justo nuestro servicio de localización de arquetas, y evita tener que abrir en cinco sitios distintos por probar.

Cómo mantener una arqueta y evitar que se atasque

El mantenimiento de una arqueta es sencillo, pero conviene no saltárselo. Lo recomendable es una revisión al menos una vez al año en viviendas, y más a menudo en comunidades de vecinos y, sobre todo, en hostelería, donde la grasa lo acelera todo.

La limpieza de arquetas consiste en retirar los lodos, las grasas y los restos orgánicos que se van depositando en el fondo, comprobar que el agua circula bien y, en las sifónicas, asegurarse de que queda la lámina de agua que corta los olores.

En Barcelona, con lo dura que es el agua, a los lodos y las grasas se les suman las incrustaciones de cal, que van estrechando la salida y hacen que no convenga espaciar demasiado las limpiezas.

Un par de consejos que ayudan mucho: una vez localizada, señaliza la tapa (con pintura o un registro visible) para no volver a perderla, y no eches productos químicos agresivos pensando que «ya de paso limpian», porque suelen enmascarar el problema y dañar la instalación.

Con esto, una arqueta atascada deja de ser una amenaza. Y si aparecen los síntomas típicos de una arqueta atascada (rebosa, huele o el agua baja lentísima en toda la casa a la vez), es señal de que el tapón está en la red enterrada, y ahí ya hace falta equipo profesional.

Cuándo llamar a un profesional

Si no encuentras la arqueta, si se atasca de forma recurrente o si notas olores y humedades que no sabes de dónde vienen, lo más rentable es no pelearte con ello.

En Desatascos Calixto localizamos, limpiamos e inspeccionamos arquetas en Barcelona y alrededores, con inspección de cámara cuando hace falta, para saber exactamente qué ocurre bajo el suelo antes de tocar nada.

Trabajamos las 24 horas, todos los días del año: si tu arqueta da guerra, llámanos y lo vemos.